
De nuevo suena la campana, no tengo claro si marca el final de un round o el comienzo de otro pero ya da igual, estoy aturdido, los golpes me hacen tambalear,lo peor es que sé que voy a recibir cientos más.
Esto ya no tiene remedio. No hay arreglacortes que me pueda auxiliar, con las entrañas rotas no se puede pelar. No lo entiendo hace ya demasiados asaltos que debí haber caído, pero una extraña inercia me mantiene vivo, la gravedad se niega a hacer su trabajo; quizá porque yo salí de mi soga colgado, no me van a tumbar porque no la pueden cortar. Así que bailaré el monótono vals del eterno fajador. No lo sé hacer mejor.
Es curioso que la vida sólo me haya reservado silla de ring para ver la autopsia de un perdedor.

Siempre he sido un poco hipocondriaca leo compulsivamente “EL DOCTOR EN CASA” y me creo que lo tengo yo todo.
He tenido desde fiebres tifoideas hasta síndrome de Toureg, bueno ese puede que todavía lo conserve, soy muy dada a maldecir y faltar…
Ahora sin ir más lejos, creo que tengo el síndrome de Diógenes.
¡Vamos a ver eh! Que yo tengo mi casa como los chorros del oro, que soy muy hacendosa. Lo que pasa es que mi síndrome de Diógenes es mental, tengo una tendencia brutal a acumular basura en mi cabeza. Es cierto que yo la basura no bajo a recolectarla, la basura está ahí, es mía y tiene su razón de ser. Pero de nada sirve dejarte comer por tus telarañas y renegar de ti misma hasta cogerte manía… ni destrozar espejos a pedradas por que no te gusta la imagen que te devuelven. Sé que me gustaría ser una persona distinta pero aquí no se desempeña otro papel hasta que no termina la película, así que no me queda otra que armarme de paciencia y escoba y barrer toda mi mierda.

“Un gran poder conlleva una gran responsabilidad”
STAN LEE
Hay personas que tiene PODERES, sin necesidad de venir de otro planeta o llevar un traje de Kevlar. Los poderes de la gente de a pie provienen de sus propias habilidades, cosas que han ido sedimentando con el tiempo a través de su bagaje vital.
Pero por lo general la gente de verdad, no es consciente de su potencial y lo suelen percibir sólo a los ojos los demás, porque poder es el que tienes, pero también el que te otorgan.
Por eso cuando encuentras a alguien que te busca de modo recurrente, necesita saber que opinas, tiene en cuanta tu norte como un referente para maniobrar cada día…
Tú dices: “Me asombra y aterra el poder que tengo, si yo quisiera podría desatarte el peor de los vientos” Y tal vez ya lo hayas hecho pero si consigues volarme hasta la peluca es precisamente por eso, porque tus huracanes siempre tienen fundamento.
Pero tranqui los agnósticos no construimos altares de barro,así que el enganche me lo iré quitando a fuerza de metadona, pero siempre que pueda tendré en cuenta el criterio de una gran persona.

Durante años me han acompañado, revistiendo de felicidad las paredes blancas, de mi frágil salud mental. Con ellos construí una guarida donde esconderme cuando todo se torcía.
Siempre pensé, cómo se van a ir si forman parte de mí, ellos me recuerdan una felicidad que yo viví y de la que no hay porqué salir.
Pero cuando el otro día los miré con unos ojos que no eran míos me di cuenta que todo eso era tiempo congelado, cosas bonitas que pasaron, hace ya doce años.
Cierto es, que la cosa anda mal, la crisis, el EURIBOR, las hipotecas basura… pero a nadie se le ha ocurrido poner en periódico un anuncio que diga: “Vendo posters y fotos, entrañables recuerdos. En perfecto estado. Listos para entrar a vivir en ellos… y de ellos.”
Mañana me mudo a la vida.

Aún no estoy preparada; la voz no me tiembla y la frase parece improvisada, todo suena muy convincente mientras no salga del baño de mi casa. Sola frente al espejo hasta yo me lo creo.
Pero al verte soy incapaz de hablar, me atenaza la inseguridad, para que salgan las palabras con fluidez aún me queda mucho camino por recorrer. Tendría que verte de igual a igual. Tendría que no temer decirte la verdad. Debería no haber perdido toda la legitimad, para poder aportar, en lugar de ir a remolque aguardando con ansia lo que me quieras dar.
No escribo cartas a los Reyes Magos, no busco imágenes que guardar en un portarretratos… Sé que no soy gran cosa, sólo quiero no tener que empezar cada día desde el principio, cuestionándome incluso si querrás que seamos amigos.
He sido yo la que se ha colocado ahí y ahora quizá es demasiado larga la escalera que me queda por subir si quiero de algún modo estar cerca de ti.
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